Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de noviembre de 2010

La historia de los gemelos Hunahpú e Ixbalanque

El Popol Vuh es considerado la biblia de los mayas quichés. En este libro sagrado se recoge la mitología maya y se narran todos los sucesos que llevaron a la creación del hombre a través del maíz. Una de estas historías es la historia de los gemelos Hunahpú e ixbalanqué.

Los adivinos Xpiyacoc y Xmucané tienen dos gemelos, Hun (uno) Hunahpú y Vucub (siete)Hunahpú. El primero de ellos, Hun, tiene a su vez dos gemelos Hun Batz y Hun Chouen. Esto ya de por sí constituye un hecho muy mágico pues los mayas consideran el nacimiento de gemelos como un augurio religioso que recaerá sobre los nacidos convirtiéndoles en hèroes o villanos, por lo que en ocasiones se solía sacrificar a uno de los hermanos para no tener sobresaltos.

Padre, hijos y tio convivían juntos y jugaban a menudo al juego sagrado de pelota. Pero resutaba que el campo en el que jugaban quedaba justo encima del reino de ultratumba de Xibalbá, perturbando con sus gritos y golpes a los señores Carne (muerte). Estos infernales señores convocó a todos los diablos y juntos acordaron un plan para matar a los gemelos Hunahpú. Les retan a una partida de pelota en Xibalbá, pero en el camino les tienden trampas y penurias, consiguiendo someterlos en un cruce de caminos donde los hermanos se equivocan y son sacrificados, enterrándoles en la cancha de pelota del inframundo. Como señar de victoria cuelgan la cabeza de Hun Hunahpú de un árbol seco el cual renace y de el brotan calabazas. Así pasa el tiempo hasta que Xquic, una doncella del infierno pasa junto al árbol y la cabeza de Hun Hunahpú le escupe dejándola fecundándola mágicamente. De este mágico encuentro nacen los verdaderos protagonistas de la historia, los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué nacidos de la unión del mundo terrenal y de ultratumba.

Los dos hermanos vagan durante largo tiempo sin un lugar donde establecerse hasta que sus hermanastros los toman de servidores, esclavizándolos y obligándolos a cazar para ellos mientras ellos se dedican a tocar y bailar. Hartos del desprecio de sus hermanos Hunahpú e Ixbalanqué hacen subir a sus malvados hermanastros a un árbol y con poderes mágicos, con los que cuentan debido a su naturaleza, alargan el tronco hasta hacerlo subir por los aires. Los hermanastros asustados imploran ayuda a lo que Hunahpú e Ixbalanqué les dicen que se aten los taparrabos a la cintura dejando un extremo más largo. Así los gemelos Hun Batz y Hun Chouen se convierten en monos, aunque en reconocimiento a su arte pasan a engrosar la lista de deidades mayas como patrones de los artistas.

Desde ese momento Hunahpú e Ixbalanqué comienzan a superar una serie de aventuras como la que les enfrentan a Vucub Caquix, una gigantesco pájaro con aires de grandeza al que derrotan haciendo gala de unos sorprendentes poderes de regenerativos y de curación.

Así llegan los gemelos a decidir vengar la muerte de su padre y su tío y planean una elaborada venganza contra los dioses oscuras de Xibalbá. Primero aprenden a jugar a la pelota en la misma cancha que sus antepasados y provocan la ira de los señores Carne. Los señores de la muerte deciden entonces retarles a ellos también a una partida de pelota para tenderles las trampas en el camino. Pero los hermanos cuentan con dones con los que sus padres contaban y cuando llegan al fatídico cruce de caminos arrancan un pelo de su pierna que convierten en mosquito y lo envían a ver cual es el camino correcto y de paso a picar a los señores de los infiernos.

Finalmente los hermanos llegan al inframundo donde los sorprendidos hermanos Carne les retan a una partida de pelota la mañana siguiente, sin desaprovechar la noche para someterles a diversas pruebas que superan con éxito hasta que en la Casa de los murciélagos Hunahpú es decapitado por uno de estos temibles animales. Ixbalanqué entonces pide ayuda a los animales del bosque y el coatí le da un gran calabacín que al colocar sobre el cuello adopta rasgos humanos. Así se presentan ixbalanqué y su incompleto hermano al partido. Los señores Carne en una muestra de sádico humor lanzan la cabeza de Hunahpú como pelota pero Ixbalanqué le de un duro golpe y la manda más allá del campo. En ese momento, con ayuda de un conejo consiguen engañar a sus contrincantes y recuperan la cabeza de Hunahpú, que al ponérsela sobre los hombros se le acopla perfectamente. El juego continúa con la calabaza de pelota, pero esta se rompe y el juego debe ser suspendidos.

Los señores del infierno entonces les retan a una última prueba para demostrar su valentía, ante lo cual, aun sabiendo lo imposible del reto los gemelos no son capaces de rechazan por demostrar su honor y coraje. La prueba consiste en saltar un enorme foso de fuego en el cual los gemelos caen en su intento. Los señores de la muerte entonces trituran sus huesos carbonizados y los arrojan al río, pero de nuevo mágicamente las cenizas no fluyen con el agua, sino que se depositan en el lecho del río y vuelven a engendrar a los gemelos semidioses.

A los cinco días regresan al reino de Xibalbá disfrazados de ancianos hechiceros y realizan trucos resucitando animales y personas. Los maravillados hermanos Carne exigen formar parte del juego y piden ser muertos para que luego les resuciten los ancianos hechiceros. Esto resulta un tanto paradógico teniendo en cuenta que donde se desarrollan los hechos es el reino de ultratumba. Hunahpú e Ixbalanqué matan al primero de los señores y se niegan a resucitarlo, y cuando se dirigen al segundo, éste se da cuenta de los que está sucediendo y llorando implora clemencia. Entonces todos los vasallos de Xibalbá viendo la humillación a la que se somete su señor se indignan y repudian a sus oscuros reyes.

Hunahpú e Ixbalanqué revelan su identidad y someten a todos los demonios y genios del mal que les creían muertos. Los gemelos triunfantes perdonan la vida a los habitantes de Xibalbá a cambio de retirarles todos sus oscuros poderes para hacer el mal y en un alarge de necromancia se comunican con su padre y su tío prometiéndoles el respeto y veneración de las generaciones venideras.

Desde ese momento los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué se elvaron a una categoría divina convirtiéndose en el Sol y la Luna desde donde continuan iluminando a la humanidad.

Mikel

P.D: Aquí podéis encontrar el texto íntegro del Popol Vuh

lunes, 22 de noviembre de 2010

El evangelismo en Guatemala

Iglesia de Dios Evangelio Completo, Asamblea de Dios, Iglesia Príncipe de Paz, Iglesias del Nazareno, Palabra de Dios... Estos son algunos de las denominaciones de las decenas de iglesias evangélicas que pueden encontrarse en cualquier rincón de Guatemala.

Desde hace ya muchos años, en especial desde que comenzó la guerra civil que sufrió Guatemala durante 36 años, las iglesias evangélicas de denominación pentecostal y neopentecostal han ido aumentando vertiginosamente sus adherentes hasta el punto que se calcula que ya prácticamente el 50% de la población guatemalteca se declara perteneciente a alguna de estas iglesias. Con 4000 pastores (contra 2000 sacerdotes) y más de 7000 templos la iglesia evangélica le ha arrebatado a la anteriormente poderosa y predominante iglesia católica una enorme cuota de poder e influencia. Esto constituye un interesante proceso de transición religiosa y cultural que merece la pena ser analizado.

En 1873 el presidente Rufino Barrios instauró en el país la libertad de culto en un intento de restarle influencia a la poderosa iglesia católica y con la intención de que la influencia protestante así como sus caridades y escuelas ayudasen a la modernización del país. Este hecho abrió la puerta a que numerosas iglesias protestantes, como la luterana, episcopal o la metodista se introdujesen en el país, aunque con el paso de los años haya sido la corriente pentecostal aquella que mayor fuerza y fieles a adquirido.

Una de las razones de este vertiginoso crecimiento se debe al agresivo proselitismo que practica esta rama evangelizadora. Su propio nombre hace referencia al suceso narrado en la biblia de que en el tiempo de Pentecostés los apóstoles recibieron el don de hablar varias lenguas como señal de su misión evangelizadora. Siguiendo este designio divino organizaciones evangélicas crearon misiones, escuelas y todo tipo de organizaciones proselitistas como el Instituto Lingüístico de Verano (ILV) que con el pretexto de traducir la Biblia a diversas lenguas indígenas, desde hace décadas ha ido adentrándose en las más remotas zonas de Guatemala (y de otras partes de América) para expandir la fe evangélica.

Pero este trabajo misionero no explica por sí sólo el fenómeno evangélico en este país. La razón más importante de su expansión debemos buscarla en los años durante la que se desarrolló el “conflicto armado interno”, que es como eufemísticamente se nombre de manera oficial a la guerra civil que asoló el país entre 1954 y 1996. Durante este sangriento periodo, que comenzó con el derrocamiento (con el apoyo de EE.UU.) del recién electo presidente Jacobo Arbenz, se han sucedido numerosos golpes de estado, dictaduras, fraudes electorales, múltiples guerrillas y grupos armados así como grupos paramilitares y sobre todo la destrucción de 440 aldeas, más de 600 masacres documentadas, 55.000 desaparecidos y 200.000 muertos (Comisión de esclarecimiento Histórico). Durante estos años los movimientos sindicales, los movimientos campesinos, los movimientos indígenas, los movimientos políticos socialdemócratas, los movimientos revolucionarios y los movimientos comunales católicos de base, todos ellos agentes de un intento de profundo cambio social, fueron progresiva y sistemáticamente perseguidos, diezmados, arrasados y masacrados. Tan sólo los movimientos sociales pentecostales o neopentecostales en Guatemala fueron los únicos permitidos.

Las corrientes pentecostales fueron una importantísima herramienta de control social que los regímenes autoritarios y genocidas de esos año no dudaron en utilizar a su favor. A raíz de la Conferencia de Obispos de Medellín del 68 en la que la iglesia latinoamericana adoptó fuertemente los preceptos de la Teología de la liberación en Latinoamérica los regímenes militares empezaron a ver a la iglesia católica y a sus catequistas como enemigos del estado importadores de una ideología comunista. En Guatemala este temor desencadenó una persecución contra organizaciones cristianas de base como Acción Católica, pero también contra algunos altos cargos de la jerarquía católica defensores de los derechos humanos, como el asesinado obispo del la Verazpaz, Juan Gerardi.

La corriente pentecostal evangélica resultaba una alternativa religiosa mucho menos incómoda para la clase dominante con intereses en perpetuar la extrema desigualdad y explotación que se vivía en el país. Como iglesia protestante, el movimiento pentecostal y neopentecostal tiene una fuerte influencia anglosajona (de hecho, estas corrientes nacieron en EE.UU. y allí se encuentran las principales sedes de las numerosas iglesias que hay en Guatemala). Implementa concepciones morales muy puritanas y estrictas, de clara disposición anti-intelectualista y de desconfianza a la razón, aunque de fácil convivencia con un régimen capitalista liberal. Pero sobre todo, se trata de una religión muy controladora en la que los lazos familiares y comunitarios tradicionales son sustituidos por lazos religiosos muy limitados (mi comunidad la constituye los feligreses de mi parroquia) que debilitan la acción colectiva y que incluso la paraliza debido al determinismo de “la voluntad de Dios” y la teoría de la salvación individual.

Calificada por muchos como una religión “refugio”, no parece muy desacertado este calificativo puesto que fue durante los años más duros de la guerra y en los lugares más castigados por las políticas de “tierra arrasada” donde el evangelismo tomó mayor fuerza. Estas iglesias representaron un refugio a la destrucción y el terror que asolaban las comunidades rurales. Una escapatoria a la aniquilación. Un remanso de paz donde poder soñar con la salvación y una vida mejor... aunque fuese en el más allá. Un lugar donde encontrar una comunidad funcional y unas redes de apoyo mutuo (escuelas, radios, clínicas de bajo coste, centros de rehabilitación, casas-hogar, etc.) prácticamente inexistentes y destruidas en las comunidades.

Sin embargo en una sociedad tan clasista como la guatemalteca los estratos más elevados y pudientes no podían permitirse una similitud, aunque sólo sea religiosa, con el resto de la sociedad guatemalteca. Por ello es que son las corrientes neopentecostales, en contraposición a las pentecostales, la que han hecho fuerte mella en las clases dominantes. Esta corriente también evangélica emparentada con las iglesias pentecostales se desmarca de ésta última en su inmovilismo social y proclama que sí es necesario transformar la sociedad para “mejorarla” aunque ello se haya traducido en programas de “limpieza social” y una guerra de exterminio contra la mayoría de la población. Para hacerse una idea de la importancia de esta corriente dentro de los estamentos militares y las élites políticas cabe destacar que el genocida general Rios Montt (que subió al poder mediante golpe de estado y lo controló con mano de hierro entre los años 82 y 83) es ordenado pastor de evangélico y hay quien habla de su sucesor, Mejía Victores como el continuador de “el Gobierno del Verbo” en alusión a la iglesia a la que pertenecen ambos. También otro golpista acusado de genocidio, Jorge Serrano Elías es miembro destacado de una congregación evangélica

Dejando a un lado las teorías sobre un plan orquestado por EE.UU. para introducir valores anglosajones en la sociedad guatemalteca que les permitiesen introducir de manera más fácil sus programas económicos liberales, está claro que los grandes promotores de esta transformación han sido las élites militares y económicas Guatemaltecas. Los responsables y beneficiarios de una de las guerras más largas y crueles de Latinoamérica siguen disfrutando de sus privilegios. El caso más delirante de como las cosas en Guatemala a pesar de los tratados de paz y de la “democratización del país” no han cambiado mucho es el del general Rios Montt. Genocida manifiesto, tras ser depuesto como dictador, fundó su propio partido: el FRG, y consiguió que su candidato ganase las elecciones presidencials de 1999 (increíblemente resultando la fuerza más votada en algunas de las poblaciones más afectadas por la guerra). Tras varios intentos consiguió que el Tribunal Supremo, (a pesar de que la constitución prohíbe presentarse a golpistas) le permitiese presentarse como candidato a la presidencia y tras su derrota se hizo con un asiento en el congreso en 2007, lo que le ha conferido inmunidad frente a los procesos judiciales que hay en su contra, tanto en su país, como en España, donde se le acusa de genocidio, torturas, desapariciones y otras “lindezas”. Su hija Zuri Mayte congresista y líder del FGR además de "digna sucesora de su padre" (también ella está acusado de organizar una violenta revuelta cuando a su padre no le permitieron presentarse como candidato) se casó con un senador republicano estadounidense y vive en EE.UU. aunque desde allí dice “trabajar por la paz y el bienestar de los guatemaltecos”.

Y si los poderosos han sido los grandes eneficiarios, los grandes perjudicados de este proceso, como siempre, son los más pobres. Aquellas comunidades que han quedado divididas debido a que han surgido nuevos conflictos religiosos. Es un patrón que se repite en muchos lugares y que ya hemos visto en algunas partes de Latinoamérica, como en las comunidades rurales del norte de Argentina, o sin ir más lejos en San Juan Chamula, cerquita de San Cristobal, donde en este caso son los evangélicos quienes han sido desplazados a la fuerza por los católicos.

Eternos conflictos religiosos que han embrutecido la historia de la humanidad. Tristemente en la mayoría de los casos la religión es utilizada como herramienta para manipular conciencias y para beneficiar y consolidar los intereses de unas élites. Ahí está el ejemplo de Guatemala.

Mikel

lunes, 27 de septiembre de 2010

EZLN: la rebelión indígena

Pocas horas le quedaban de vida al año 1993, o quizás ya había nacido el 94 cuando miles de indígenas armados, algunos con viejos fusiles y otros tan sólo con palos, bajaron de las montañas y gritaron ¡Ya basta!. Se presentaban a México y al mundo el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el EZLN, un ejército guerrillero formado diez años antes en las montañas del sureste mexicano y que para los indígenas de Chiapas ya era un secreto a voces.

Esa madrugada, alzados en armas, ocuparon cuatro cabeceras municipales del estado de Chiapas, entre ellas San Cristobal de las casas. Demandaban democracia, libertad y justicia. Democracia en un país donde existía un partido de estado, el PRI, que había gobernado el país con mano de hierro desde hace 70 años. Libertad para poder ser lo que son: indígenas con unas costumbres y una cultura propia que durante 500 años ha sido despreciada y reprimida. Justicia para una población, que aunque verdadera y ancestral propietaria de las tierras del sureste mexicano y pese a constituir un tercio de la población del estado, vive empobrecida en las montañas, desplazada en la selva y privada del derecho a la tierra. La reforma agraria se olvido de ellos.

Ese primero de enero empezó la guerra en Chiapas. Doce días duraron los enfrentamientos. Mucha gente murió, tanto zapatistas como militares. Hubo desplazados. Así que la gente pidió que parase la guerra y el EZLN hizo aquello que casi nunca hace ejército alguno: escuchó lo que decía el pueblo. Decretó un alto el fuego y mientras, el gobierno enviaba a 50.000 soldados a Chiapas e intensificaba el acoso de las comunidades indígenas.

La diócesis de San Cristobal, encabezada por el obispo Samuel Ruiz pronto se propuso para mediar entre el gobierno y los zapatistas. Una figura, la de Samuel Ruiz, muy controvertida en Chiapas y en todo México por ser uno de los mayores exponentes de la Teología de la liberación. Desde hace decenas de años brigadas de catequistas trabajaban en las comunidades indígenas de los rincones más inaccesibles de Chiapas explicándoles que Cristo sufrió a causa de los poderosos, como ellos. Ellos también podían ser el pueblo elegido que encontraría la libertad. Si hacían algo para recuperarla, claro está. Al obispo Samuel Ruiz los indígenas de Chiapas le llamaban Tatic, que viene a significar “nuestro padre” en idioma tzotzil y cuando estalló la guerra muchos lo acusaron de ser parte del Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI), órgano de mando del EZLN.


Mientras tanto el EZLN, a través de su portavoz, el Subcomandante insurgente Marcos, se presentaba a México y al mundo entero. Marcos, el nuevo rostro sin rostro del neo-zapatismo mexicano, con su prosa irreverente y llena de humor, escribe al mundo decenas de comunicados desde algún rincón de la selva Lacandona. Explica al mundo que el EZLN, que los indígenas de Chiapas, no buscan una Revolución , si no la revolución, con minúsculas. Empezando desde abajo a la izquierda. El EZLN hace un llamamiento a todos los indígenas de México para que se encuentren en el 1er Congreso Nacional Indigena y así conocerse y como ellos dicen “verse en el otro yo” y poder luchar juntos.

Definitivamente no se trataba de un grupo guerrillero más de los que habían surgido en México en los últimos treinta años, o que se pudiese comparar a ningún movimiento mundial. En sus comunicados los zapatistas convocaban a mujeres amas de casa, estudiantes, homosexuales, trabajadores, inmigrantes y otros grupos largamente marginados; a luchar juntos para crear otro “mundo donde quepan muchos mundos.” Hicieron un llamamiento internacional y organizaron el 1er Encuentro intergaláctico por la humanidad y contra el neoliberalismo, en que pueblos y colectivos de todo el mundo se conocieron, intercambiaron experiencias e iniciativas. Numerosos colectivos e intelectuales internacionales mostraron su apoyo a los zapatistas y resulta muy interesante leer toda la correspondecia y comunicados del Subcomandante Marcos con personalidades y medios de comunicación de todo el mundo, como por ejemplo el libro que Marcos escribiría con Manuel Vazquez Montalbán y Paco Ignacio Taibo a seis manos (aunque tan sólo éste último podría escribir la novela con Marcos finalmente), el debate mantenido con el juez español Baltasar Garzón o la correspondencia entre Marcos y ETA en la que el EZLN se desvincula de la lucha de ETA y plantea un proceso de diálogo sobre el conflicto en el País Vasco. Para entonces ya se sabía que Marcos había sido un profesor de filosofía en la UAM y su foto llenaba lás páginas de prensa y revistas.

La campaña mediática nacional del EZLN convocó a una gran parte de la población mexicana y mundial que puso sus ojos sobre lo que estaba sucediendo en Chiapas y forzó al gobierno mexicano, muy preocupado en ese momento por dar una imagen progresista para salvaguardar los criticados procesos de establecimiento de área de libre comercio con EE.UU. y Canadá, y las críticas internacionales sobre la ausencia de democracia en el país; a sentarse a dialogar con aquellos a los que al empezar el levantamiento calificó de puñado de sujetos principalmente monolingües dirigidos por extranjeros. (Vale recordar que el méxicano medio tan sólo habla un idioma, el español, mientras que un indígena suele hablar su lengua indígena, otra lengua indígena vecina, y el español.)

Así, comenzaron las conversaciones entre el gobierno y los zapatistas en un pequeña localidad de Chiapas llamada San Andrés. Los delegados gubernamentales se sentaron con los delegados del EZLN, indígenas de poca altura algunos de los cuales a duras penas hablaban español que representaban los cuatro principales grupos indígenas de Chiapas. Algo que resultó desconcertante para los delegados gubernamentales que no creían capaces de diálogo serio a delegados como la Comandanta Ramona, una indígena tzotzil de menos de metro y medio que había aprendido español para poder participar en las conversaciones de paz.

Además de que Marcos un mestizo como ellos, no acudió como delegado,a la comisión molestaron los contantes parones de los zapatistas que se empeñaban en consultar con sus bases de apoyo, unos 300.000 indígenas chiapanecos, la aceptación de los acuerdos a los que se fueron llegando. Al final tras mucho trabajo de intermediación se llegaron a unos acuerdos sobre cultura indígena que el gobierno firmó mientras armaba a grupos paramilitares afiliados a los poderes establecidos del PRI y los terratenientes y mientras el ejército aumentaba su cerco a los guerrilleros del EZLN.

Pero el gobierno traicionó su palabra dada en San Andrés y en su firma del convenio 169 de la OIT sobre naciones indígenas y nunca transformó en reformas constitucionales y legales los compromisos de San Andrés. Los sucesivos gobiernos del PRI y del PAN (que tras 70 años de dictadura de partido por parte del PRI, tomo la jefatura de estado) ignoraron los acuerdos y retrasaron el avance de las siguientes seis rondas de diálogo que preveían las conversaciones de San Andrés.

El EZLN se retiró de las conversaciones y decidió cumplir los acuerdos por su cuenta. Así nacieron las Juntas de Buen Gobierno, ubicadas en cada uno de los “Caracoles” o regiones en las que se divide el área de control zapatista. Estas Juntas de Buen Gobierno, son la concreción de la máxima zapatista de “mandar obedeciendo”. Un muy “otro gobierno” (cargos rotatorios, representativos, no remunerados, sometidos a una asamblea...) al que acompañaron una red autónoma de salud que incorporaba los conocimientos tradicionales y una “otra educación” con escuelas autónomas. Un ejercicio soberano de autonomía y autogobierno proveniente de quienes hasta hace poco el gobierno y el PRI creían tener controlados mediante el caciquismo imperante en estas latitudes que todavía viven en muchos aspectos como hace 70 años.

Ya han pasado más de 30 años desde que nació el EZLN y más de veinte desde que se alzó en armas y desde que a los 12 días del comienzo del conflicto decretase un alto el fuego escuchando la voz de la gente no ha vuelto a disparar un fusil. En cambio siguen aflorando las guardias blancas de grandes terratenientes y los grupos paramilitares armados por el ejército, y la policía estatal, como los que en 1997 mataron a 45 personas, mujeres, ancianos y niños principalmente, en una pequeña localidad llamada Acteal (víctimas que ni siquiera eran zapatistas, sino pertenecientes a un grupo cristiano pacifista de una comunidad indígena).

La guerra se mantiene mediante el acoso a comunidades enteras, las estrategias para dividir comunidades mediante la corrupción y el dominio de las tierras estatales, desapariciones y acoso militar... Mientras los zapatistas poco a poco avanzan en la construcción su autonomía con todas las dificultades que su lucha conlleva, impulsando iniciativas a nivel nacional como el frente popular de “la Otra campaña”, e intentando acabar con la represión histórica que los indígenas de Chiapas y de México y América entera han sufrido desde hace siglos.

Dieciseis años después de su atrevimiento, los indígenas de los altos de Chiapas siguen demandando lo mismo que hace16 años: trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz. Mientras los sucesivos gobiernos federales y estatales se los siguen negando, ellos, l@s zapatistas, despacito como los caracoles, avanzan hacia su autonomía y la construcción de ese otro mundo en el que quepan muchos mundos, también el suyo.

Mikel

sábado, 31 de julio de 2010

Si Pizarro se llamase Cuauhtemoc

El otro día estuvimos visitando las espectaculares ruinas mayas de Palenque. Nos perdimos en el interior del Palacio Real, fantaseamos con la tumba de la Reina Roja y disfrutamos del mausoleo al gran rey Pakal. Entre tamplos y palacios estábamos cuando Lucía hizo algún comentario (la verdad no me acuerdo que fue exactamente) ensalzando las virtudes de la civilización maya que me hizo saltar con un “¡pues los mayas eran unos cabrones!”.

Desde que estoy en México, cada vez que vamos a visitar algunas ruinas me dedico (como tantas otras personas supongo), a imaginarme como debió vivir la gente en ese lugar hace tantos cientos de años. Con todo lo que he aprendido desde que entré en México, me imagino los rituales, los mercados, la vida diaria de un gobernante y de un agricultor, la construcción de las pirámides y templos. Y como el tiempo pasado siempre fue mejor, tendemos a idealizarlas y a verlas un poco como en una peli en la que los viejos son muy sabios, los jóvenes guerreros apuestos y todos están atléticos y sanos. Pero yo creo que no fue así. Los mayas, y sobre todo otras civilizaciones mesoamericanas eran tan crueles como tantas otras, y repetían las injusticias y fallos de sociedades de todo el mundo, incluida la occidental de la época. Sociedades basadas en la estratificación social, donde el pueblo sustentaba a una minoría dominante. Un pueblo esclavo de su religión y de sus gobernantes.

“Dios quiere un templo más alto y más grande, y a mi quiere que me construyáis un palacio, para hablar con el mejor” diría un avispado sacerdote, tocado con un huipil lleno de jade y oro.
Luego se tomaría un chocolate (bebida reservada a dioses y extremadamente preciada en la época) con Pakal, el rey, que además era vecino, y éste le pediría que si no era posible que kakapucat (el dios de la guerra) quiera una guerra de dominación a los zapotecos, “es que mi hijo quiere un nuevo terreno de juego de pelota más grande y la reina se ha empeñado en que quiere ampliar la cocina del templo y los esclavos ya se nos quedan cortos”.
Pueblos guerreros hasta lo absurdo en la que ninguna dama podía ser mejor conquistada por un apuesto guerrero que entregándole cabezas de guerreros enemigos. ¡Puaj! Porque si no me gusta imaginarme a mi mismo con maya, menos como un miembro de una civilización dominada. Partiéndome el lomo (si por lo menos se lo pudiese partir una mula o un buey por mí) en una mina de jade para pagar el impuesto a unos tipos llamados aztecas, que aunque bajitos tienen una mala leche de aupa.
Además, entre mis planes ideales de domingo no está el ir a ver un sacrificio humano. Si es que no puedo de pensar en el tipo de Indiana Jones y el templo maldito gritando ¡ca-li-ma! para sacarle el corazón a un pobre desgraciado (que podía haber sido yo) que dicen tiene que servir de aperitivo a un dios con un apetito insaciable.
Y todo para darme cuenta que de pueblo elegido nada y que al final nos vamos todos al garete por pendejos. Por no gestionar nuestros recursos bien. Por pasárnosla dándonos de leches para poder tener más granos de cacao.
Eso en el mejor de los casos. Porque también me podía tocar el que llegasen unos cabrones todavía mayores (porque estos tenían barcos y armas más letales) para esclavizarme, violarme y exterminarme. Y lo peor es que el capullo del sacerdote nos decía que lo que venía era una serpiente emplumada. Manda huevos.

¿Qué hubiese pasado si hubiesen sido los aztecas quienes nos hubiesen “descubierto”?. Quizás estaríamos todos muertos de malaria y dengue. Con los pocos ibéricos que sobrevivieron habitando en Marina D'Or, una de las últimas reservas indígenas donde los nativos sobreviven de vender cerveza barata a los turistas (toltecas y olmecas) y de los espectáculos folklóricos de música bacalao y zarzuela (que aunque no tiene nada que ver, a los turistas les parece más entretenido).

Si es que al final es lo de siempre. Desde que el hombre es hombre un extraño impulso al embrutecimiento le ha hecho seguir a ídolos, sufrir para que unos pocos tengan más e incluso sacrificarse por sus dioses. Todo esto a llevado a la creación de absurdos imperios que nos son más que la caricatura de este fanatismo que no conduce más que a guerras y genocidios.
Esperemos que poco a poco éstos vayan desapareciendo (también los encubiertos) y la raza humana termine evolucionando (no involucionando)

Mikel

P.D: Perdón, pero es que ando un poco negativo estos últimos días

sábado, 10 de julio de 2010

El comunista y los dos pintores


El otro día visitamos la casa-museo en el que León Trotsky vivió en México y fue asesinado.
El fundador del Ejército Rojo y mano derecha de Lenin llegó a México de Noruega, lugar de su último exilio, donde las presiones soviéticas habían conseguido ponerle bajo arresto domiciliario. El acuerdo firmado por el presidente Lázaro Cárdenas había sido posible gracias a la insistencia del pintor mexicano Diego de Rivera, un ferviente comunista cuya amistad con Trotsky posiblemente le valió la expulsión del Partido Comunista Mexicano y que por aquel entonces era una verdadera eminencia en México. De hecho, a su llegada a México el ideólogo comunista se alojó durante varios meses en la Casa Azul, en Coyoacán, residencia de Rivera y Frida Khalo, con la que dicen llegó a tener una aventura.

Tras discutir con Rivera se instaló en una casa a pocas cuadras de la Casa Azul, en la calle Viena, donde pasaría los últimos meses de su vida. Esta es la casa que visitamos y que sorprende por la austeridad con la que vivía este intelectual que se pasaba 12h en su escritorio teorizando y escribiendo. Una casa totalmente fortificada (posiblemente sería la persona más amenazada de aquellos años) aunque bastante pequeña, que compartía con su mujer, sus secretarías y el servicio doméstico.

Y fue aquí donde sufrió dos atentados, uno de ellos que acabó con su vida. El primero, desconocido para mí hasta que no he visitado su casa, liderado por el maestro David Alfaro Siqueiros, uno de los más importantes pintores mexicanos, hoy paradógicamente enterrado junto a Rivera en la Rotonda de los hombre ilustres de la capital mexicana. Un atentado que le valió al muralista el exilio a Chile y Cuba y que además de intentar acabar con su vida pretendía incendiar los archivos que albergaba la casa y destruir los manuscritos en los que trabajaba Trosky en ese momento: una biografía (nada halagadora seguro) de Stalin.
Pero no tardó la máquina soviética en alcanzar su objetivo de asesinar al “hereje” fundador de la Cuarta Internacional. Tres meses más tarde, el agente estalinista Ramón Mercader logró clavarle un piolet en la cabeza. Infiltrado en el círculo de Trotsky bajo la identidad de Jaques Monard, un periodista belga, el catalán se presentó en la casa de Trostky para enseñarle un artículo que había escrito. Ya en su despacho, mientras Trostky leía el escrito, sacó el piolet que escondía bajo su gabardina y brutalmente se lo clavó en la cabeza.

A su cortejo fúnebre acudieron más de 300.000 personas, algo nada desdeñable para una ciudad que por aquel entonces no contaba más que con 4 millones de habitantes. Las cenizas de comunista descansan junto con las de su bienamada esposa Natasha en el jardín de la que fue su último hogar. Lejos de la Unión Soviética, donde un Stalin aliviado se preparaba para entrar en la mayor guerra de la historia.

Mikel

P.D: Así comenta brevemente Eduardo Galeano en su libro Memoria del fuego III, el siglo del viento, sobre Trotski y su paso por México:
Cada mañana se sorprende de despertarse vivo. Aunque su casa tiene guardias en los torreones y está rodeada de alambradas eléctricas, León Trotski sabe que es una fortaleza inútil. El creador del ejército rojo agradece a México, que le ha dado refugio, pero más agradece a la suerte:
-¿Ves, Natasha?- comenta cada mañana a su mujer-. Anoche no nos mataron, y todavía te quejas.
Desde que Lenin murió de su muerte, Stalin ha liquidado, uno tras otro, a los hombres que habían encabezado la revolución rusa. Para salvarla, dice Stalin. Para apoderarse de ella, dice Trotski, hombre marcado para morir.
Porfiadamente, Trotski sigue creyendo en el socialismo, por muy sucio que esté de barro humano. Al fin y al cabo, ¿quién podría negar que el cristianismo es mucho más que la Inquisición?

P.D: Acaban de sacar un libro muy interesante que narra la vida del dirigente comunista y de su asesino. El hombre que amaba a los perros de Leonardo Padura. Ed. Tusquets.

miércoles, 30 de junio de 2010

El jardín del inglés

Imagina que vas por la selva y tras el denso follaje descubres unas escaleras de caracol. Cuando las subes encuentras un piso lleno de columnas que no sostienen nada y al final de las escaleras. Nada, tan solo la vista de la selva donde sobresalen varias enormes flores... de piedra.

Este lugar tan surreal existe, se encuentra cerca de Xilitla, en la Huasteca Potosina, y no es obra de un caprichoso sueño, sino de Edward James, aristócrata, poeta, mecenas y soñador; que encontró en esta pequeño rincón mexicano el lugar donde crear su espectacular jardín surrealista.

El señor James nació en 1907 en el seno de una familia aristócrata inglesa muy adinerada. Así que después de estudiar en Eton y Oxford Edward decidió que no quería trabajar, sino dedicarse a fomentar el arte, en especial una nueva corriente que le fascinaba, el surrealismo. ¿Y por qué no?, tras la muerte de sus dos padres, con 22 años Edward heredó una inmensa fortuna.

Empezó creando su propia editorial que promocionaba a emergentes poetas ingleses, pero tras un matrimonio fallido con una bailarina decidió dedicarse más de lleno al mecenazgo artístico. De este modo se introduce de lleno en la escena del surrealismo internacional, adquiriendo una importante colección de arte, llegando a convertirse en mecenas de artistas como Magritte o Dalí (apareciendo incluso retratado en dos obras del belga: prohibida su reproducción y el placer del principio). Financió también la publicación de la revista francesa Minotauro, exponente literario de la corriente artística surrealista. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial se traslada a Nueva York donde destaca por su excentricidad y sus aires afeminados (explicados quizá por su bisexualidad) y posteriormente a Los Ángeles, atraído por una corriente hinduista.

Pero es en 1940 cuando tiene la grandilocuente idea de crear un jardín del Edén. Así pues parte rumbo a México en busca del lugar adecuado para instalar su proyecto. Después años de búsqueda conoce Xilitla, una pequeña población en el corazón de la Sierra Madre Oriental donde le habían comentado que las orquídeas crecían silvestres. Así pues James adquiere 40 hectáreas de bosque tropical y con la ayuda de su guía, Plutarco Gastelum, crea un jardín de orquídeas donde campan a sus anchas magníficas aves, reptiles y hasta algunos felinos.

Pero en 1964 una helada mata todas las orquídeas y James sumido en la tristeza decide crear un jardín de flores que nunca perezcan, un jardín de piedra y de cemento que trascienda al tiempo y a los elementos. Así pues emprende de la mano de Plutarco, quien es su brazo derecho, director de obra y cuya familia considera su propia familia, la construcción de una serie de estructuras y esculturas surrealistas inspiradas en la naturaleza. A esto dedicará el resto de su vida hasta que fallece a en 1984. Una obra permanentemente inacabada en la que deja volar su imaginación que cuenta con 36 estructuras de cemento principalmente que se camuflan en lo frondoso de la selva conectadas por laberínticos caminos que muchas veces no llevan a ninguna parte. 5 millones de dólares invertidos en un sueño que ahora se desvanece lentamente en el corazón de la selva ya que la humedad y la falta de cuidados están destruyendo poco a poco esta maravilla artística concebida por una mente que parecía no entender de convencionalismos artísticos. La mente de una persona que vivió por y para el arte.



Mikel

miércoles, 9 de junio de 2010

Un infierno llamado Edén

El otro día en Zacatecas fuimos a visitar la mina El Edén, localizada en el centro de la ciudad. Zacatecas fue uno de los centros mineros más importantes de la Nueva España y de ésta mina se sacaron durante siglos importantísimas cantidades de oro y en especial plata que sirvieron para mantener a la poderosa Corona Española y enriquecer a ricos aristócratas.

Aunque ya había visitado alguna mina antes, esta mina resulta muy particular por la antigua de la misma ya parece más un sistema de grutas subterráneas que un complejo de galerías y tiros bien apuntalados. La mina se empezó a explotar a finales del siglo XVI y por aquel entonces los métodos mineros eran muy diferentes a los actuales. La mina se sitúa en lo alto de un cerro y en su cima se encontraba su única entrada. El patrón de extracción era tan simple como seguir la veta del mineral hacia donde esta condujese por lo que si interior toma formas caprichosas. La piedra era de una gran dureza y muy compacta por lo que no era necesario el apuntalamiento más que dejar algunas vigas naturales en la inmensa veta que desciende de manera diagonal por el interior del cerro.

Sin embargo lo más increíble eran las condiciones de trabajo de los mineros de aquel entonces. Durante buena parte de los casi cuatrocientos años que ha estado activa esta mina (y que se calcula todavía alberga un 30% de su riqueza mineral) la principal mano de obra fueron indígenas a quienes durante mucho tiempo ni siquiera se les consideraba como seres humanos por lo que uno puede imaginarse que la ausencia de tecnología combinada con el desprecio hacia esta mano de obra convertían la minería en uno de las actividades más penosas y peligrosas de aquella época.

En la mina trabajaban unos 600 indígenas a la vez aunque la rotación era constante debido a que morían diariamente unos 5 mineros. Su esperanza de vida era de unos 30 o 35 años.Las jornadas de hasta 16 horas en la mina se realizaban en un aire estancado y a temperaturas de hasta 45 grados (no existía más que una entrada y no se querían abrir otras galerías de ventilación) por lo que los mineros trabajaban sin otra protección que un taparrabos. Su única iluminación eran unas velas de sebo y sus útiles de trabajo eran un maza y una barrena y la extrema dureza de la roca no les permitía avanzar más de 20cm diarios.

Para descender a la mina que cuenta con una profundidad de más de 500 metros se utilizaban un sistema de sogas y escaleras talladas en troncos (que contaban con minúsculas endiduras como escalones, lo que facilitaba las caídas), pero peor era la subida, ya que también debía utilizarse este entramado pero esta vez cargando a la espalda un fardo con hasta 80kg de roca picada. Así varias veces al día.

Desde niños los indígenas eran puestos a trabajar. Ellos eran los encargados de sacar en vejigas el agua que se filtraba por la roca y que continuamente iba inundando los niveles inferiores de la mina. Agua de color verdoso que además era tóxica debido a la alta concentración de cobre en la roca.

Trabajar en la mina suponía una sentencia de muerte segura ya que la gran mayoría moría aplastados por un derrumbamiento, en caídas o con los pulmones destrozados por la silicosis. Además eran alimentados con un puñado de grano lo que mermaba enormemente sus fuerzas y reflejos.

Sin embargo en contra de lo que se puede creer, los indígenas eran personas “libres” que buscaban pagar una deuda económica con sus empleadores-amos de igual modo que todavía sucede en numerosas partes del mundo. Es la esclavitud de la deuda. Los indígenas eran engañados para contraer una deuda con el dueño de la mina de modo que no le quedaba otro remedio que trabajar en ella para pagarla. Estos empleos eran muy mal pagados por lo que casi no daban para subsistir y mucho menos para pagar una duda que poco a poco iba aumentando debido a los intereses devengados. Así se generaba una deuda infinita que no sólo esclavizaba a quien la había contraído sino que era heredada por el hijo mayor que era obligado a trabajar también en la mina para pagarla.

Así perdieron la vida cientos de miles de indígenas en el "Nuevo Mundo". Todo en busca de metales como la plata y el oro que prácticamente no tienen ningún tipo de utilidad práctica.Minerales que suponen una destrucción ecológica sin igual (para la extracción de 1gr de oro es necesaria la extracción de una tonelada de roca y enormes cantidades de agua, mercurio o ácido sulfúrico son necesarias para su procesamiento posterior) y un sufrimiento humano altísimo (especialmente en países del tercer mundo donde las normas de seguridad y el trabajo dignamente remunerado son meras anécdotas) y que sin embargo seguimos demandando cada vez más. Su precio se ha duplicado en los últimos cuatro años y algunas minas abandonadas como la de Cerro de San Pedro en San Luis Potosí que ha sido motivo de una lucha por los derechos del agua en la zona se ha vuelto a ser explotada de nuevo. Todo para alimentar las ansias de acumulación de riqueza de unos pocos que guardan en cámaras acorazadas lingotes que valen millones, aunque realmente no valgan nada.


Mikel

P.D: Aquí podéis leer un informe de la OIT sobre el uso de niños en la minería

sábado, 27 de marzo de 2010

Paz, Amor y Haight-Ashbury

Si existe una ciudad hippie por excelencia es San Francisco. En esta ciudad, además de encontrarse en el corazón de California, tierra prometida para comeflores de los años 60, se ubica el barrio de Haight-Ashbury, epicentro del “Verano del Amor”. Ubicada al oeste de la ciudad, al lado del gran parque de Golden Gate, toma su nombre de las dos calles principales que lo cruza, Haight st. y Ashbury st. Por alguna razón a mediados de los años 60 empezaron a llegar jóvenes de todo el país de pelo largo y extrañas y coloridas vestimentas, en busca de buena música, drogas y amor libre.

En este barrio confluyeron creativamente muchísimas expresiones artísticas y políticas. Musicalmente numerosas bandas transgresoras surgieron de este barrio. Jannis Joplin, con su Big Brother and the Holding Company, Jefferson Airplane o los Grateful Dead, que vivían de manera comunitaria (9 integrantes) en una casa en el 710 de la calle Ashbury. Todos eran vecinos y no era de extrañar verles tocando juntos, ensayando en la calle o amenizando alguna fiesta como las conocidas Acid Tests organizadas por Ken Kesey y que creo no hacen falta ser explicadas.

En el aspecto literario uno podía cruzarse con el poeta Allen Ginsberg, Jack Kerouac (autor de En la carretera) así como el antes mencionado Ken Kesey, autor de “Alguien voló sobre el nido del cuco” e integrante del grupo “Merry Pranksters” (Los alegres bromistas) que recorrieron el país de fiesta psicotrópica en fiesta más psicotrópica todavía en un autobús escolar psicodélicamente pintado viaje que narra Tom Wolfe en su libro “Ponche de Ácido Lisérgico”. Aunque estos autores, más relacionados con la Beat Generation que con el movimiento hippie, vivían en barrio de North Beach, se les podía ver paseando por el barrio a menudo.

En aspecto teatral, aunque todos los hippies tenían una gran debilidad por los espectáculos y llamar la atención, hay que destacar al interesante grupo de artistas teatrales llamado “The Diggers” (Los excavadores), que no sólo realizaban obras en la calle con un contenido altamente político (se consideraban anarquistas comunitaristas) sino que además editaban una revista, mantenían un comedor popular gratuito, tiendas gratuitas e incluso una clínica médica (gracias a la ayuda de los estudiantes de medicina de la facultad que se encuentra cerca). Todo mezclado con un toque de locura artística hippie-dadaista.

Por último en el plano más político habría que destacar el nacimiento del Youth International Party, moviento político nacido en 1967 de la mano del conocido líder (aunque no creo que este calificativo le gustase mucho) del movimiento contra la guerra de Vietnam y autor de “Steal this book” (roba este libro), Abbie Hoffman. Aunque el grupo nació en Nueva York, pronto la ciudad se inundó de “yippies”, como se conocían a sus miembros, que en 1968 presentaron la Pigasus, un cerdo a la presidencia de los EE.UU.

Así que con tras este repaso a algunos de los más conocidos vecinos y moradores de la zona uno puede imaginarse lo que tenía que ser dar un paseo por las calles de este barrio a finales de los años 60. Pero como si fuese un cuento Woodstock llegó y el Verano del Amor se terminó. Poco a poco el movimiento hippie fue perdiendo fuerza. Muchos se fueron a vivir al campo, otros abandonaron sus ideas más políticas y terminaron fundando exitosas empresas, a otros simplemente sus padres decidieron dejar de subvencionarles un modo de vida que no les gustaba.

Como les sucede a la mayoría de los barrios que se popularizan, Haight-Ashbury sufrió un importante proceso de gentrificación y ahora en las casas donde antes habitaban comunas de jóvenes radicales pueden verse carteles de apoyo a Obama y todoterrenos aparcados en la puerta.

Sólo quedan restos deformados del espíritu de los 60. Los hippies han dejado paso a punkismucho más grises y menos artísticos, jovencitos con camisetas teñidas de colores y braquets en los dientes y modernos en busca de ropa extraña con la que causar impresión. Las tiendas de parafernalia psicodélica y elementos para el fumador de marihuana se alternan con boutiques de moda, tiendas de recuerdos, caras tiendas de ropa de segunda mano y cafés con precios no muy populares.

Al menos todavía se escucha música en el adjunto Golden Gate Park donde los tambores todavía recuerdan a lo que fue la meca del amor libre.


Mikel

sábado, 20 de febrero de 2010

Una isla llamada Vieques

Vieques es una pequeña isla caribeña perteneciente a Puerto Rico. La Isla Nena, como también la llaman los lugareños se situa justo al este de la isla principal de Puerto Rico, a unos 10 km de ésta. La isla cuenta con una superficie de unos 135 km2 (lo que viene a suponer unos 13km de largo por 6km de ancho) y unos 9000 habitantes.
Hace ya miles de años los indígenas de esta zona del mundo, los indios Taínos, campaban por esta isla llena de exhuberante vegetación, pero como suele ser costumbre, no fue hasta la llegada de Colón en 1493 que empezamos a conocer con más detalle la historia de Vieques.
Vieques, de hecho, fue la segunda isla que decubrió, o mejor dicho, "redescubrió" el genovés tras Hispaniola. Por supuesto desde ese momento se convirtió en parte de la Corona Española, aunque sólo fuese de manera simbólica, puesto que la mayor riqueza natural de la isla de Puerto Rico hizo que los nuevos colonizadores no se detuvieran mucho tiempo en esta isla y se establecieran la Isla Grande, fundando San Juan, y aniquilando rápidamente a su población nativa
que no parecía muy dispuesta a ser subyugada. Vieques se convirtió en un refugio para los tainos que escaparon de las masacres en la Isla Grande, aunque pronto tuvieron que enfrentarse a los españoles en Vieques y la superioridad armamentística de éstos (entre los que destacaban el uso de feroces perros que a los que los nativos temían enormemente) hizo que fuesen rápidamente derrotados y desapareciesen hacia 1514.
Desde ese momento la isla se convirtió en un anárquico refugio de renegados, esclavos fugados, contrabandistas y maleantes; que convivian a su modo en un lugar de escaso interés para los poderosos gobernantes de la época.Durante las décadas siguientes la isla se convirtió en el objeto de nuemorosas disputas por su control entre las potencias coloniales de la zona (españoles, ingleses, holandeses y franceses). Su potencial estratégico y las ansias expansionistas de las potencias coloniales desembocaron en la construcción y destrucción de fortalezas (junto con sus respectivos colonos) en cuyas plazas ondeaba cada vez la bandera de una potencia europea distinta. Finalmente los españoles parece que consiguieron asegurar el control de la isla a mediados del siglo XVIII.

La isla retornó de nuevo a su antiguo estado de rebelde acracia hasta que un intrépido francés llamado Le Guillou, proveniente de la colonia francesa de Guadalupe, propuso un trato al gobernador de Puerto Rico. Él recobraría el control de la población de la isla para la Corona Española a cambio que se le otrogasen generosas concesiones de tierra
en la isla. Le Guillou había observado el lucrativo negocio de explotación de caña de azucar que estaba floreciendo en Haití y estaba determinado él también a enriquecerse de este modo. Así que regresó a Guadalupe donde reclutó una milicia de mercenarios de la peor calaña a los que armó hasta los dientes. Tras lo que supongo no fue precisamente un trato amistoso, consiguió someter a la población viequense y comenzar lo que se vendría a llamar la era del monocultivo de la caña en Vieques.
Muchas décadas pasaron desde entonces en lo que uno puede imaginarse como un transcurso histórico no muy diferente al de tantas otras islas caribeñas dedicadas al monocultivo de un producto tan codiciado por los paises occidentales.
Otro hecho interesante, pero que no creo que merezca la pena ser tratado en esta entrada por la poca significación que tuvo para esta isla fue el traspaso del control de la isla los Estados Unidos tras la derrota que sufrió España en Cuba y Filipinas en 1898. Puerto Rico fue parte del botín de guerra que el vencedor de esa guerra obtuvo.
Así volvemos nuestro recorrido histórico hasta los años treinta. Entones la creciente amenaza de una guerra en Europa atrajo el interés de los estrategas militares estadounidenses de nuevo hacia esta pequeña isla estratégicamente situada para proteger el Caribe y en especial el Canal de Panamá. La Marina decidió construir entonces una base naval lo suficientemente grande como para poder alojar su flota altántica así como la del Reino Unido en caso de que ésta cayese en manos de los alemanes.

Así comenzó uno de los eventos que ha marcado más profundamente la historia de Vieques y de sus residentes.La nueva base debía tener unas inmensas proporciones así que se decidió expropiar dos tercios de la superficie de la isla en dos sectores ubicados en cada extremo de la misma. Este proceso como muchas veces sucede con la intervención de nuevos mega proyectos en un area desfavorecida atrajo un sabor agridulce en la población viequense que posteriormente resultó ser devastador.
Por un lado la expropiación de tal cantidad de tierras supuso un duro golpe económico y moral para sus habitantes. La mayoría de las tierras expropiadas pertenecían a grandes terratenientes que mediante acuerdos informales permitían a numerosas familias asentarse en su propiedad, donde habían residido durante varias generaciones y donde habían establecido plantaciones y campos de cultivo. Así, a veces con tan sólo 24h de preaviso, la mayoría de los viequenses tuvieron que abandonar sus casas para reubicarse en el centro de a isla, perdiendo los tradicionales medios de subsistencia con los que contaban.Por otro lado la industria azucarera de la isla, principal fuente de empleo y dinero, estaba en pleno declive y la construcción de esta nueva base supuso la contratación de 1700 viequenses (además de 1000 trabajadores más de la Isla Grande) a los que se les pagaba un generoso sueldo para la época. Además se prometió a los isleños una gran cantidad de empleos y oportunidad de negocio más tarde con la llegada de miles de soldados.
Sin embargo a prosperidad que trajo la isla duró pocos años. El hecho de que el campo de batalla naval durante la II Guerra Mundial resultase ser el Pacífico en vez del Atlántico supuso un cambio radical en los planes de los estadounidenses. La construcción de la base naval se paralizó (tan solo queda hoy un solitario muelle de un kilometro y medio)
y en su lugar se decidió dedicar el terreno a un campo de prácticas para bombardeos, construyéndose una serie de bunkers para el almacenaje de armamento pesado. Así pues pronto las oportunidades de trabajo para los isleños se esfumaron y el Sueño Americano se convirtió en una pesadilla.
Los viequenses fueron privados en gran medida de sus tradicionales medios de subsistencia, como la pesca, la caza de cangrejos, así como el cultivo de frutales y la cria de animales; que se vieron seriamente afectadas por la limitación de el acceso a la tierra y la costa. Además, con menos de 300 soldados y unas instalaciones extremadamente limitadas las oportunidades de trabajo o de negocio fueron casi inexistentes.
Vieques se convirtió en un gran campo de tiro en el que ensayar nuevas y peligrosas armas como bombas de uranio empobrecido, agente naranja, napalm o bombas que creaban nueves de fibra de vidrio para confundir a los radares.
Esto ha supuesto que actualmente una gran parte de la isla esté contaminada y no sea de libre acceso, que en bellas zonas como la laguna Kiani el baño esté prohibido debido a los altos indices de toxicidad de sus aguas, y a que el índice de cancer en la isla sea un 27% mayor que en el resto del país.

Hacia de los años 60 se empieza a organizar un Comité en defensa de Vieques para articular el creciente movimiento de protesta contra las actividades del ejército Americano. La cofradía de Pescadores asume gran parte del liderazgo y
en 1978 consiguen paralizar unas maniobras militares en las que 2500 marines tenían previsto desembarcar. En una valiente maniobra las pequeñas embarcaciones de pescadores, armados de cables de acero, fueron inhabilitando una a una las hélices de las lanchas que debían desembarcar a los soldados.
Por supuesto a este evento le siguieron numerosos arrestos y una escalada del tono de las protestas.Otro capítulo en la lucha de los viequenses contra el ejército es lo que se ha venido a llamar la “batalla de Sun Bay”. En 1997 la presencia de buques holandeses y belgas en unas prácticas de tiro (que habian pagado importantes sumas para poder ellos también lanzar unas bombas) desencadenó la ira de los habitantes de la isla. Esa mañana se libró una batalla al estilo de las que vemos de Greenpeace contra buques balleneros en las que pequeñas embarcaciones de pescadores se enfrentaron a los inmensos buques de guerra holandeses y belgas. Los cañones de agua a presión y el lanzamiento de todo tipo de objetos a las pequeñas lanchas no impidieron que éstas consiguiesen pintar el casco de los buques borrando así su número identificativo, lo que las inhabilitaba para la participación en aquellas maniobras.

Pero fue en 1999 cuando un trágico evento conviritió la lucha de Vieques en una lucha a nivel estatal y de seguimiento internacional. Ese año un caza estadounidense erró el lanzamiento de una de las bombas que descargaba y mató a David Sanes, un guarda de seguridad local. Este hecho desata la furia de los isleños y de todos los puertorriqueños. Comienzan a llegar activistas de todo el país y surgen movimientos de apoyo en EE.UU. y la
tinoamérica. Manifestaciones se repiten en la isla y se instalan campamentos permanentes de protesta dentro y fuera del territorio de la base. Incluso en 2000 un activista cuelga durante varios minutos una pancarta de la Estatua de la Libertad en Nueva York exigiendo el fin de la ocupación y destacadas figuras como Hillary Clinton, el reverendo Jesse Jackson (cuya esposa es incluso arrestada en Vieques en el transcurso de una protesta) o el Dalai Lama piden el cese de los bombardeos.En 2000 el presidente Clinton declara que los bombardeos continuarán hasta 2003 a cambio de una “compensación” de $40mill, año en el que se prevé un referendum sobre la continuidad de la Marina en la isla a cambio de otros $50mill.
Esta sobervia propuesta provoca la ira de los viequenses y de todos los puertoriqueños puesto que el referendum no contemplaba la salida inmediata del ejército. La mayor manifestación en la historia de Puerto Rico tiene lugar contra el gobernador (lo que viene a ser el presidente del gobierno) por permitir el referendum, que finalmente nunca llegó a celebrarse. Ante tal avalancha de potestas el presidente Bush declara el fin de as operaciones y el cierre de las instalaciones en 2003. Los viequensesj habían vencido.

Pero la victoria no es completa todavía. La isla todavía esta llena de artillería sin detonar. La vegetación destruida durante años de bombardeos no ha sido restituida y los niveles de contaminación siguen siendo extramadamente altos. Incluso todavía existen embarcaciones undidas utilizadas como blancos de tiro que siguen contaminando las aguas. Hasta que todo esto no sea compensado, los habitantes de esta pequeña isla del Caribe no habrán recuperado su dignidad.
Mucha suerte.

Mikel