martes, 29 de junio de 2010

La mágica Huasteca

Aunque no es una región muy conocida, muchas personas que han viajado a la Huasteca Potosina nos dijeron que no debíamos perdernosla. Una de esas personas fue Guio, la cual tampoco la conocía pero había escuchado maravillas y tenía muchas ganas de ir, así que decidió acompañarnos. Además de disfrutar de su compañía, tuvimos la suerte de viajar en su coche gracias al cual pudimos descubrir mucho mejor esta región que no cuenta con un buen sistema de transporte público.

El primer día viajamos hasta Río Verde, una pequeña ciudad (o gran pueblo) que se encuentra a las puertas de la Huasteca. Antes de ir a casa de Saúl (nuestro anfitrión CS), fuimos a conocer la laguna de la Media Luna, sobre la cual habíamos escuchado en nuestra estancia en San Luis Potosí. La verdad es que nos sorprendió, primero por el color gris azulado pero a la vez cristalino de sus aguas, pero sobre todo cuando buceamos y comprobamos la belleza de su interior, ya que existía una especie de bosque encantado con algún árbol petrificado y cientos de plantas acuáticas que desaparecían en la oscuridad de un inmenso y profundo abismo del que brota el agua que alimenta esta laguna.

Cansados del viaje y del buceo, llegamos a casa de Saúl que vive con su agradable familia. Guiomar tuvo sus momentos de nervios y dudas en los momentos previos a su primera experiencia Couch Surfing y Saúl se reía asegurando que era la primera viajera que hospedaba con maleta de ruedas. Nos fuimos a cenar juntos y charlamos largo y tendido sobre el Couch Surfing (él es ya un veterano) y sobre todo sobre la Huasteca, de la cual está enamorado y sobre la que nos dio muy buenas y útiles recomendaciones.

A la mañana siguiente, temprano y después de aprovisionarnos de víveres para nuestros días de acampada, emprendimos rumbo a Tamasopo, nuestro primer destino de la Huasteca. Ya en pleno paraje selvático que caracteriza a esta región, primero disfrutamos unas horas de unas pequeñas cascadas y pozas y después nos fuimos al espectacular “Puente de Dios” que tras una empinada bajada entre la maleza se descubre con el intenso color azul de sus aguas. Se trata de un recodo del río Tamasopo en el que varias caidas de agua confluyen en una preciosa poza que además conecta con una gruta donde el agua parece iluminarse y que vuelve a brotar al otro lado de este puente natural sobre el río. Allí disfrutamos saltando de las rocas, luchando contra la fuerte corriente y exploramos diversos escondites que encontramos en este lugar. Un lugar donde la naturaleza se muestra en todo su esplendor.

Por la tarde nos fuimos a un minúsculo pueblo llamado Tanchachín, desde el que al día siguiente teníamos previsto ir a conocer la casacada de Tamul. Allí preguntando por un lugar donde acampar conocimos a Temo, un pescador, cortador de caña, agricultor, guía turístico y botánico que nos mostró el camino y con el que quedamos en navegar al día siguiente hasta la cascada. Así que esa noche montamos la tienda junto al río, con cuidado de que los numerosos caballos que por allí pacían no nos pisoteasen en sus numerosas galopadas. Hicimos una hoguera y Temo nos trajo unas mazorcas de maíz bien tiernas que nos supieron a gloria. Aunque hay que reconocer que de camping y tras horas de elaboración a fuego más que lento, todo sabe más rico.

Al día siguiente nos fuimos de excursión a las cascadas con Temo y su sobrino Payaca, quien realmente es el guía turístico y dueño de la lanchita que nos llevó. Pensando que sería un plácido paseo, Temo nos entregó un remo a cada uno y empezó una larga travesía río arriba con un calor y humedad horribles durante más de una hora. Pero mereció la pena disfrutar de la naturaleza que rodea el río sin el molesto sonido de un motor y tras un recodo encontrarnos majestuosa a la cascada de Tamul, de más de 100m de altura y que levanta un brutal estruendo. Pensamos que todo se quedaría en una buena ojeada a las cascadas desde una distancia prudente y un bañito en el río, pero Payaca, que parecía disfrutar de lo lindo saltando de las rocas aledañas, nos animó a seguirle por las rocas de una orilla hasta un costado de la cascada. Allí la nube de vapor era constante y el sonido ensordecedor. Ya nos parecía increíble la experiencia cuando Payaca saltó al río y nos invitó a hacer lo mismo. Un poco temerosos le seguimos ya que la corriente era muy fuerte y el agua caía con gran violencia a pocos metros. Luego, con grandísimo esfuerzo, agarrándonos como podíamos de las paredes del cañón, nadamos hasta situarnos justo en frente del centro de la caída encima de una pequeña roca que sobresalía del agua. Allí el viento que levantaba la cascada cayendo en el cañón era fortísimo, el agua parecía ascender como si fuese humo impidiendo ver con claridad y el estruendo nos hacia tener que hablar a gritos para entendernos. Un lugar apocalíptico pero a la vez de esplendorosa belleza. Una de las cosas más espectaculares que hemos hecho nunca.

De regreso en la barca nos dimos cuenta de la suerte que habíamos tenido con un guía como Payaca ya que el resto de los lancheros tan sólo se acercaban a la cascada. Pero nuestro lanchero, debido a su juventud y lo que disfrutaba nos llevó a disfrutar de la cascada de una manera mucho más extrema e insólita. De regreso pudimos navegar parte del río flotando con nuestros chalecos he hicimos una parada en la Cueva del Agua, una cueva de aguas azuladas de la que brota un manantial. Un lugar muy mágico que tuvimos la suerte de disfrutar solos ya que los fines de semana suele estar abarrotado.

Después de 5 horas remando, nadando a contra corriente y de escalar por las paredes de roca; llegamos al pueblo muertos de hambre. Así que sin mucho miramiento nos fuimos a una casa de comidas donde pedimos un plato de acamaya, un camarón gigante de río del que nos habían hablado y que teníamos muchas ganas de degustar. Y delicioso estaba, aunque luego se nos indigestó un poco al ver la cuenta. Y reaprendimos la lección olvidada de siempre preguntar el precio antes de pedir en un restaurante, por muy barato que parezca.

Así, con la panza llena nos volvimos a subir en el coche a nuestro siguiente destino, que debido a la hora que era tuvo que ser Xilitla. Allí llegamos después de un precioso viaje que duró más de lo previsto debido a un terrible aguacero que nos agarró subiendo la sierra. Pero finalmente llegamos al hostal el Caracol, un lugar lleno de energía, construido de manera sostenible y que está lleno de dibujos y esculturas surrealistas entre una vegetación exuberante.

Allí pasamos la noche durmiendo en un tipi indio que nos supo a gloria aunque las ranas se pasasen de fiesta toda la noche junto a nuestra casita. Cuando nos levantamos nos fuimos a los jardines de Edward James, que se encuentran justo enfrente. En este mágico jardín, homenaje al surrealismo, nos perdimos paseando por sus múltiples senderos entre orquídeas y cienpiés. Y cuando ya estábamos empapados de sudor de tanto caminar por la ladera donde se encuentra este selvático jardín, nos fuimos a dar un bañito a las pozas que también se encuentran en los jardines de este difunto mecenas inglés.

Refrescados por el bañito nos fuimos al pueblo de Xilitla a comer un rico sacahuil, un plato típico de esta zona a base de maíz y chile cocido durante horas en una cesta de hojas de una planta autóctona. De Xilitla volvimos sobre nuestros pasos a Aquismón, desde donde se asciende a la comundidad de las Golondrinas, donde se encuentra el Sótano de las Golondrinas. Este inmenso hoyo en medio de la montaña alberga el hogar de miles de vencejos y de cotorras que cada mañana salen en bandada a buscar alimento y cada tarde regresan con gran estruendo. Considerada una de las siete maravillas de México, esta gruta vertical tiene más de 370 metros de profundidad y hasta los años setenta no fue explorada. Para llegar a ella no es tarea fácil. Aunque existen todoterrenos que te suben hasta esta comunidad, son muy caros y alguien nos dijo que era posible subir con tu propio coche. Lo que no nos dijeron es que la carretera es de terracería, con inmensos hoyos y piedras que convirtieron el ascenso en una odisea con Mikel al volante ya que Guiomar estaba extremadamente nerviosa sufriendo por su coche, durante la que Paloma y Guio tuvieron que bajarse del coche varias veces para aligerar peso. Una ascensión a un ritmo tal que hasta unas señoras andando nos adelantaron. Ya en la apartada comunidad indígena (de la etnia Teneék o Huastecos) tuvimos que descender 400 metros por un sendero con todo el equipo de acampada hasta el Sötano, junto al que nos quedaríamos a acampar. A eso de las 7 de la tarde empezaron a llegar las mayores bandadas de vencejos que para poder descender en la gruta venciendo las corrientes de aire caliente que ascienden tienen que entrar en picado haciendo mucho ruido al cortar el aire a toda velocidad. Una lluvia torrencial de veloces pájaros que parece que van a impactar sobre ti. Por la mañana a las ¡4:30 de la mañana! nos despertaron los primeros grupos de turistas que venían a ver la salida de las aves. Un espectáculo que no empezó hasta algunas horas después cuando comenzó de nuevo el graznido de los pájaros y su revoloteo en círculos para salir de nuevo en busca de alimento. A nosotros, al igual que muchas de estas aves que en el mismo día recorren cientos de km hasta llegar al mar y regresar, también nos esperaba una larga jornada en el coche hasta Querétaro, ya el último destino de nuestro viaje con Guio. Y la verdad que se hizo más pesado de lo que pensábamos, ya que debíamos atravesar la Sierra Gorda Queretana, descubriendo el porqué de su nombre, ya que nos tomó más de cinco horas y 7por lo menos 86492 curvas atravesarla. Para más “diversión”, pinchamos una rueda y Mikel se puso medio malo, sobre todo porque le tocó a él conducir la parte más tediosa. Al menos paramos varias veces para visitar algunas de las numerosas misiones franciscanas que pueblan esta sierra.

Finalmente llegamos a casa de Alex (CS) con Mikel medio enfermo con fiebre. Nos encantó su pequeña casa-museo llena de curiosidades científicas con las que algún día montará un pequeño museo de ciencia asequible a todo el público. Este es el sueño de este pintor que llevó a cenar a Guio y a Palo (Mikel deliraba en la cama) a un bullicioso mercado donde probar la especialidades de la región. Alex está recopilando objetos para su futura exposición así que todo aquel que tenga algún cachivache de carácter científico-didáctico olvidado en el armario, será bien recibido en su casa (modelos para armar, fósiles, libros, aparatos y muñecos). Si queréis contactar con él lo podéis hacer a través de su blog.

Con un desayuno protagonizado por el zumo recién exprimido sus propio naranjo( quien pudiera) nos despedimos de él y también de Guio, que nos dejó en la estación donde tomamos un autobús destino el gigante DF.

Palo y Mikel

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viernes, 25 de junio de 2010

Mi casa es tu casa

A quienes hayáis leído este blog os sonará el concepto de Couch Surfing (CS), ya que es nuestra principal herramienta para encontrar alojamiento desde que estamos viajando en México. Así que algo tan presente en nuestro viaje creemos que merece una explicación en este blog.

Couch Surfing es una red virtual de personas de todo el mundo que ofrecen y buscan el encuentro con otras personas a través del ofrecimiento del alojamiento o una mera quedada para conocer la ciudad o simplemente tomar un café. Sí, y todo sin que haya dinero de por medio.

Este proyecto nació en el año 2003 gracias a un estadounidense llamado Casey Fenton que lo ideó en 1999. Ese año, este estudiante sin muchos recursos encontró un billete de avión a Islandia muy barato, pero en vez de buscar hotel, envió un e-mail a 1500 direcciones de correo electrónico de la Universidad de Islandia solicitando alojamiento. Cincuenta personas le contestaron ofreciéndole un sitio donde quedarse.

Hoy en día existen ya casi dos millones de personas inscritas y 17000 nuev@s usuari@s se suman cada semana a este proyecto. Más de medio millón de personas ofrecen un alojamiento en 238 países diferentes (por poner un ejemplo, en Burundi hay 42 couch surfers) y hasta ahora, ha habido más de tres millones y medio de experiencias positivas registradas.

Es un proyecto que crece de manera exponencial en cuanto a miembros y calidad de los servicios. Convertida en una ONG, cuenta con miles de voluntari@s y unas cuantas personas contratadas que velan por el buen funcionamiento del sistema. Todo ello, financiado de manera totalmente voluntaria por sus miembros.

Porque esta comunidad va más allá de una simple web de contactos en la que cada uno pone sus datos. Cada miembro cuenta con un perfil muy detallado donde determinada información es confidencial, todas las experiencias pueden ser “evaluadas” por los participantes, existe un sistema de verificación de identidad e incluso cuenta con un sistema mediante el que puedes denunciar de manera anónima si alguien infringe los principios de este proyecto (pide dinero, busca citas...)

Muchas personas quedan escandalizadas al saber que muchas noches dormimos en casas de personas desconocidas (las ideas más descabelladas pasan por sus cabezas), pero nosotros desde un principio hemos querido apostar por esta idea que nos parece brillante. Casi una utopía hecha realidad en este mundo en el que parece que todo tiene un precio y en el que cada vez más un desconocido es un agresor en potencia en vez de un posible nuevo amigo. Y es que nos han lavado el cerebro para que ideas como esta nos parezcan una locura, pero si lo piensas tranquilamente(y sobre todo, si lo vives), es lo más natural del mundo. Algo de lo más humano.

Gracias al Couch Surfing no sólo nos hemos ahorrado dinero en alojamiento, sino que más importante, hemos conocido muchísimas personas maravillosas con las que hemos disfrutado muy buenos momentos. No hay nada como llegar a una ciudad y conocer a alguien de allá que te pueda recomendar donde ir, donde no ir, que merece la pena y que no. Llegar y tener un@ amig@ que te haga sentirte como en casa no tiene precio.

Nosotros ya hemos pasado el hogar de más de diez personas distintas: desde estudiantes universitarios hasta un jubilado de 63 años pasando por familias y profesionales solteros. Estas experiencias han sido como ventanas abiertas a diferentes realidades mexicanas, diferentes ideologías y clases sociales.

Algun@s llevan ya años viajando de este modo, otr@sprefieren viajar de la manera tradicional y tan sólo lo utilizan porque les gusta hospedar viajer@s de todo el mundo y sentir que su casa está más viva, pero tod@s tienen en común que les gusta sentirse parte de un proyecto tan bonito como este.

Nosotros seguiremos viajando de este modo, compartiendo con las personas que nos abren sus puertas gracias a esta idea que nos hecho tener un poco más de fe en la humanidad


Palo y Mikel

El tic tac

"Cada tic tac es un segundo de la vida que pasa, huye y no se repite. Y hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que el problema es sólo saberla vivir. Que cada uno lo resuelva como pueda"
Frida Kahlo

martes, 22 de junio de 2010

Este lugar me suena...

Llegamos a Guadalajara y con ella volvieron días de tranquilidad en casa de Guiomar y Juan Carlos, aunque para ellos llegó la invasión a su salón. Fueron días de calma, de esos que en nuestro viaje son necesarios de vez en cuando, sin tener que preocuparse donde vas a dormir la próxima noche, a qué hora sale el siguiente bus hacia el siguiente destino o cuando es gratuito el museo de turno.

Pero todavía teníamos algunos planes pendientes que finalmente pudimos llevar a cabo. Uno de ellos fue ir al pueblo de Tequila y conocer algunas de sus destilerías además de disfrutar de la vista de los campos de agave azul (la planta de la cual se extrae esta bebida alcohólica), declarados patrimonio de la humanidad. Hasta hace unos años el tequila era considerada una bebida de muy baja categoría pero fue redescubierta por los mexicanos y por el mundo en general. El tequila solamente puede ser producido en el estado de Jalisco y algunos municipios aledaños ya que es una denominación de origen (aquel producido fuera de este territorio debe llamarse mezcal). Nosotros conocimos todo el proceso artesanal de destilación y las diversas variedades del tequila que hay en la preciosa hacienda de José Cuervo.

Otro de los planes pendientes era visitar el mercado de San Juan de Dios, que con sus tres plantas y sus numerosos patios es uno de los mercados cerrados más grandes de América. Un interminable laberinto donde encontrar desde una copia pirata de la última película de estreno, hasta unas botas de piel de serpiente talla bebé. Sin faltar la zona de puestos de comida, el mercado de flores o el de artesanía. Eso sí, nosotros descubrimos que hay de todo pero no encuentras nada porque basta buscar una capa de agua para que nadie te sepa decir dónde comprarla.

Pero si hay un hecho que nos dejó huella (en el caso de Palo literalmente) fue lo que hemos venido llamando ”El gran madrazo”, es decir el gran tortazo. Todo sucedió una bonita mañana de sábado en el Bosque de la Primavera donde muchos amantes de la bici de montaña se congregan para recorrer sus escarpados y según el criterio de Palo, suicidas senderos. Vestidos con nuestro modelito Indurain y animados por Juan Carlos, comenzamos la aventura que para Palo sólo duró cinco minutos ya que en la primera cuesta clavó la rueda delantera y cual mújer pájaro voló y aterrizó en su costado derecho. Tras eso llegaron las lágrimas y el no poder ni levantarse para volver al coche. Así que mientras Guiomar se quedaba con la lisiada, Mikel y Juan Carlos continuaron el camino disfrutando de lo lindo con unos espectaculares descensos. La historia acabó en el hospital con una amputación. Ah, no, al final no fue nada serio y se quedó en un gran moratón y un codo deforme.

Durante estos días también hubo otro hecho histórico ya que nos separamos durante más de dos horas por primera vez desde que empezamos nuestro viaje. Palo pasó una tarde entera en el sitio donde trabaja Sisi, una amiga de Guiomar, que es hipoterapeuta(terapia con caballos) y trabaja con niñ@s autistas en un centro donde las profesionales se entregan a su trabajo con pasión y los resultados son espectaculares.

Por último, una realidad que marcó nuestros días y de la que no se puede escapar durante estas semanas es el Mundial. Y aunque no somos muy futboleros la pasión que despiertan los partidos son toda una fiesta popular que no nos podíamos perder. Así que nos hicimos hinchas del Tri (la selección mexicana) y también seguimos a la Furia Roja (¿pero desde cuando Raúl no juega en la selección?).

Después de una semana en Guadalajara (y esta prometimos que sería la última) dijimos adiós a Juan Carlos pero no a Guiomar, ya que se animó a viajar con nosotros durante unos días a la Huasteca Potosina, nuestro seguiente destino.

Palo y Mikel

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domingo, 20 de junio de 2010

En un lugar de México, de cuyo nombre no quiero acordarme... ¡Ah, si! Se llamaba Guanajuato

En Guanajuato comenzamos con mal pie porque la persona que nos iba a hospedar (un amigo de un amigo de San Luis Potosí) nos dejó plantados. Después de miles de llamadas desde que llegamos hasta las once de la noche no hubo respuesta y fue entonces cuando decidimos buscar el hostal más barato para pasar la noche. Pero la verdad que la tarde no estuvo mal. Aunque estábamos cargando con nuestras mochilas, lo pasamos bien en la plaza del teatro en la que hay mucha vida y más si trata de un sábado por la tarde. Sonaban los mariachis mientras las estudiantinas vendían boletos para las callejoneadas y un clown hacía reír a un grupo de personas sentadas en las escaleras. Porque Guanajuato tiene mucho encanto ibérico. Además de ser considerada la capital cervantina de América (varias estatuas dedicadas a Cervantes o El Quijote decoran sus calles, existe un centro de estudios cervantinos y hasta cuenta con un festival de artes así llamado que dura un mes), está llena de tunas, que aquí se llaman estudiantinas. Así que los fines de semana las plazas se llenan de tunos con sus bandurrias, sus panderetas y sus calzas negras liderando las callejoneadas, recorridos por las calles de la ciudad a ritmo del “clavelitos” mientras se reparte bebida en los porroncillos que todos los participantes llevan. Pero no os creáis, porque en México beber alcohol en la calle está prohibido y lo que reparten son zumos y refrescos.

En Guanajuato abundan los hostales por ser ciudad universitaria. Y el que encontramos no estuvo mal porque tenía una azotea estupenda que nos hizo empezar bien el día siguiente con un desayuno al aire libre con unas preciosas vistas de la ciudad. Mientras acabábamos nuestro té, escuchamos el sonido de unos tambores y decidimos salir a descubrir de donde venían. Cual fue nuestra sorpresa cuando nos encontramos a decenas de guerreros aztecas danzando al son de los tambores por la calles. Se trataba de una especie de procesión religiosa que no entendimos muy bien ya que también había grupos de niños medio uniformados tocando la corneta. Una mezcla singular que resultó bien bonita sobre todo por los espectaculares trajes y tocados llenos de plumas y color que llevaban l@s guerrer@s bailarines.
Después de estos bailes nos fuimos a la casa donde creció Diego de Rivera ahora convertida en museo en la que exponen varias de sus obras, como un curioso desnudo de Frida Kahlo. Aunque Frida y Diego se nos reservan para el DF donde están sus mejores obras. Luego nos fuimos a descubrir los lugares más característicos de la ciudad, como el estrecho callejón del beso donde cuenta la leyenda que dos amantes furtivos se besaban desde sus balcones a espaldas de sus familias. También subimos al mirador donde se encuentra el monumento al Pípila, un héroe local de la independencia. Visitamos la catedral, y aprovechando que llovía a cántaros nos fuimos a la universidad donde vimos una película italiana ya que había un ciclo de cine.
Otro de los lugares que nos gustó aunque no pudimos conocer su interior fue el Teatro Juárez. Construido en la época del porfiriato, cuenta con un estilo neoclásico muy característico de los numerosos edificios que mandó construir este dictador obsesionado con la arquitectura francesa.
El último día antes de emprender el camino de regreso a Guadalajara, nos fuimos a la Bocamina de San Ramón aunque bien podría llamarse el timo de San Ramón. Se trata de una bonita finca privada destinada a celebraciones donde se encuentra una de las entradas de las minas de Guanajuato. Después de que Mikel pagase la cara entrada ( Palo se negó porque le olía a chamusquina) la bocamina resultó ser un pequeño agujero y el museo cuatro vitrinas polvorientas y tres fotos medio rotas.
Así acabó este pequeño viaje dentro de nuestro viaje para descubrir estas emblemáticas ciudades de lo que se aquí se conoce como el centro colonial. Todas parecidas pero distintas, cada una con su encanto. Regresamos con ganas a Guadalajara para descansar y prepararnos para nuestro siguiente destino, la Huasteca Potosina, que nos deparaba grandes sorpresas.

Palo y Mikel

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viernes, 18 de junio de 2010

San Miguel Circense

Con unas grandes ojeras y un intenso olor a humanidad llegamos de noche a San Miguel de Allende tras un largo día de viaje. La llegada fue maravillosa, y se cumplieron nuestras plegarias ya que cuando llegamos a casa de Jasmine (CS) nos esperaba una habitación que ni en sueños podíamos imaginarnos, una ducha calentita, y una enorme en la que poder descansar y recuperar fuerzas. Jasmine es una chica canadiense que lleva siete meses en San Miguel de Allende dedicada al circo y a la alfareria. Comparte su espectacular casa con otras dos chicas estadounidenses que forman parte de la gran comunidad de extranjeros que viven en esta pequeña y linda ciudad. Y es que hay que saber que aproximadamente uno de cada seis habitantes es de fuera (principalmente de EE.UU).

Tras haber descansado lo suficiente nos fuimos a conocer esta ciudad llena de vida y cultura. Un@ puede pasarse días enteros viendo galerías de arte, tiendas de artesanía, disfrutando espectáculos y conciertos en el teatro Ángela Peralta o en alguno de sus centros culturales o tomando café en una de sus pintorescas terrazas. Pero todo este espíritu bohemio a nosotros nos resultó un tanto prefabricado ya que es creado para (y muchas veces por) extranjer@s, lo cual por cierto se refleja en sus altos precios. Lo que es cierto es que merece la pena pasear por sus bonitas calles disfrutando de las casas y si alguna ventana o puerta abierta lo permite, echar un vistazo a los preciosos patios que tienen.

Por la tarde se levantó una gran tormenta así que corriendo regresamos a casa a recoger la colada. La tarde estuvo divertida ya que estuvimos de experimentos culinarios entre cervezas y risas con la compañía de nuestras anfitriones y de otro ´curioso viajero que también ”surfeaba” en el salón de esta casa. Después de varios intentos nuestra ”nouvelle cuisine” se convirtió en una cutre tortilla de patata que a tod@s gustó porque el hambre es el mejor chef, y más después de tres horas y medio cocinando.

Lo mejor de San Miguel de Allende llegó al día siguiente ya que nos fuimos al entrenamiento de circo de “Gravity works”, la compañía circense a la que pertenecen Jasmine y sus compañeras de casa. Aunque antes fuimos a desayunar a la casa de otra compa que nos iba a llevar en coche y en su mágica casa conocimos a sus preciosas hijas y a su nueva mascota. Nada más y nada menos que un buho de enormes ojos amarillos. Algo hacía presentir que iba a ser un día especial.

Y no nos confundimos, porque fue una mañana de las más divertidas desde que empezamos el viaje. Probamos telas, trapecios, aro y demás artilugios circenses que nos metieron el gusanillo en el cuerpo y esperamos alguna vez repetir. Aunque eso sí, habría que entrenar un poco más porque nos dejaron de recuerdo unas agujetas estupendas.

Y nuestra sorpresa fue cuando fuimos a visitar el taller de cerámica de la misma profesora de circo en la que también nuestra amiga Jasmine hace sus pinitos. Nisha (la maestra circense alfarera)y su marido tienen un próspero negocio en el que producen verdaderas obras de arte. Desde luego esta mujer nos dejó boquiabiertos. Fue una pena no podernos quedar más para meter las manos en la masa y seguir perfeccionando nuestras habilidades circenses.

Pero el tiempo se acabó tuvimos que marcharnos al último destino en nuestra ruta colonial: Guanajuato.

Palo y Mikel

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martes, 15 de junio de 2010

Crónica fotográfica de un accidente con final feliz

Mikel

P.D: Al final todo se quedó en un susto y un buen moratón así que nada de preocuparse