
Si hay algo que se les da bien a los estadounidenses es el sacar dinero de patrocinadores privados. Pero claro tanta filantropía viene a un precio, el precio de hacerle publicidad a los donantes privados que raramente lo hacen sin ánimo de reconocimiento público. De los grandes filántropos de principios de siglo como el magnate del acero Andrew Carnegie, que le puso su nombre a miles de librerías y salas de actos en todo el país no voy a hablaros (ni de Bill y Melinda Gates y su afamada fundación) sino que me voy a concentrar en la filantropía a pequeña escala. En EE.UU. son muy individualistas y por ello creen que la financiación sule ser mejor de manos privadas que de gobiernos, así que para financiarse diversos servicios que generalmente son públicos tiran todo el rato de donaciones. Seguro que los que hayais estado en NYC os habréis fijado en que todos los bancos de Central Park están dedicados a la memoria de alguien (foto).
Los estadios de fútbol y teatros tienen nombres de empresas (algo que ya empieza a pasar en España) y como último ejemplo el de la foto. Para financiar la limpieza de las autopistas uno puede "adoptar" un tramo de la misma. Y por supuesto poder poner orgullosamente su nombre (o el de una empresa como es el caso de la foto) en un reluciente cartel y que todos los vecinos sepan lo buen vecino que es.
Mikel
No hay comentarios:
Publicar un comentario